CAPÍTULO 40: CULPABLE DE DESEARTE
Dmitry
Me odio por esto. Por besarla, por necesitarlo, por no detenerme. Pero también por saber que, incluso si retrocediera el tiempo, lo haría de nuevo.
La tengo entre mis brazos, su boca se siente hinchada por mis besos, sus pupilas están dilatadas y puedo sentir su corazón galopando bajo mi mano. Me mira como si fuera su ruina, como si supiera que lo soy y aun así no se aleja, no me suelta, no me dice que no.
—Eden —murmuro contra su piel, solo para asegura