—El, ayúdame a encontrar trabajo —dijo Anna al llamar a Elena. En cuanto la llamada se conectó, se dejó caer sobre la cama y se quedó mirando el techo, con la mirada perdida y vacía.
—¿Te falta dinero? —preguntó Elena.
—No, Elena. Es que me aburro estando en casa —respondió Anna con sinceridad—. ¿Me echas una mano?
—Ayer escuché que el Hospital Seraphim está abriendo nuevas vacantes. Deberías intentar postularte allí.
—¿Seraphim? —Anna se incorporó un poco—. ¿No pertenece al Grupo Alonzo?
—Sí,