—Sería mejor que se divorciaran… al menos por un tiempo.»Las palabras salieron de los labios de Efendi —el padre adoptivo de Anna— como un rayo directo al pecho. Anna se quedó helada. El mundo pareció detenerse. Lo miró, esperando que retirara aquella locura, que dijera que estaba bromeando. Pero no lo hizo. No había rastro de humor en su rostro. Era serio. Demasiado serio.—Papá… no bromees —susurró Anna, con la voz temblorosa, casi inaudible.—No estoy bromeando, Anna. Lusi está embarazada. Y sabes muy bien lo que significa eso para una modelo —respondió Efendi con una mirada dura, sin dejar espacio para réplica—. Rendy tiene que casarse con Lusi. Es la única forma de que nuestra familia no quede en ridículo.Anna parpadeó, horrorizada.—Está embarazada de otro hombre… ¿por qué mi marido tiene que casarse con ella? —preguntó, porque nada de aquello tenía sentido para ella.—El novio de Lusi no quiere asumir ninguna responsabilidad. Así que, Anna, por favor, escúchanos —intervino Re
Leer más