Cuando Anna salió de la habitación de invitados, su teléfono comenzó a sonar. Se detuvo a medio paso y contestó de inmediato. El nombre de Liam brillaba en la pantalla.
—¿Hola? ¿Pasa algo, Liam? —preguntó con suavidad.
—¿Mamá ya llegó? —La voz de Liam sonaba serena, pero Anna percibió la preocupación escondida en ella.
—Sí, acaba de llegar. Le dije que descansara primero —respondió.
—Hm… está bien.
Se hizo una breve pausa.
—¿Querías decir algo más? —preguntó Anna.
—Llegaré tarde esta noche. ¿Po