Leonardo nunca había sido un hombre que saliera sin una razón específica. No disfrutaba de reuniones innecesarias ni de conversaciones superficiales. Sin embargo, esa noche sintió la necesidad de despejarse.
Desde que Alanna había vuelto a levantar esa muralla entre ellos, algo dentro de él se sentía inquieto, como si le faltara el control sobre una situación que no terminaba de comprender. No estaba acostumbrado a sentirse así, y eso lo irritaba más de lo que quería admitir.
Fue por eso que, e