El silencio que reinaba en la sala de juntas se rompió con la voz firme y cortante de Alanna, mientras se mantenía de pie, con la frente en alto y los ojos fríos como el hielo.
—¿Saben qué es lo más triste de todo esto? —empezó, sin titubear— Que por años deseé tener una familia. Soñaba con que me quisieran, con que algún día me vieran con el mismo orgullo con el que miraban a Allison. Y ahora, después de todo lo que ha salido a la luz… me doy cuenta de que lo mejor que me pudo pasar fue salir