Lucía
Floto.
Entre dos respiraciones, entre el recuerdo y la realidad, entre las cenizas aún tibias de la noche y el fuego brutal de la mañana que regresa. Mis párpados están cerrados, pero mi vientre se despierta bajo una tensión familiar, un calor apremiante, una fiebre carnal que ya me hace temblar. No me muevo, contengo la respiración, pero lo siento todo, adivino la posición de su cuerpo contra el mío, la sábana apartada, su piel desnuda, su sexo duro contra mis nalgas, su respiración ronc