Tena respiró hondo, sintiendo cómo la verdad que había cargado durante años ardía en su pecho como un veneno listo para derramarse.
“Soy una hibrimorfa, pensó con una mezcla de orgullo y odio hacia sí misma. Una criatura nacida entre dos mundos, diseñada para ocultarse, para mentir, para sobrevivir”
Había vivido escondida, adoptando formas que nadie sospechara. Pero su secreto más grande —el que jamás permitiría que nadie descubriera— era la naturaleza de su transformación. No se convertía en un