Mahina despertó de repente en medio de la madrugada, con un sobresalto que le hizo retumbar el corazón en el pecho con tal fuerza que por un momento creyó que sus costillas no podrían contenerlo.
La luz de la luna apenas lograba filtrarse entre las rendijas de la ventana, dibujando sombras alargadas en el suelo y las paredes de su habitación.
El frío intenso de la madrugada se coló bajo las mantas, recorriéndole la espalda y haciéndola estremecerse de manera involuntaria.
Cada músculo de su cue