El aire estaba cargado de tensión, y la noche parecía haber caído más oscura de lo habitual.
Entre la bruma, Armyn se enfrentaba a esa escena que estaba inquietándola. Su corazón latía con fuerza mientras sus manos temblaban al intentar proteger a su hijo.
—¡Suelta a mi hijo! —exclamó, con una voz que resonó por el claro del bosque—. ¡Suéltalo ahora mismo!
Con un movimiento rápido y desesperado, le arrancó al niño de los brazos de aquel hombre.
La sensación de miedo y furia la envolvía por compl