—Sé dónde encontrar a esa Reina Alfa —dijo Tena con una voz baja pero cargada de veneno—. Ella lleva al cachorro con ella… y yo me encargaré de desaparecerlo para siempre.
Olev frunció el ceño, inquieto. El ambiente en la habitación era pesado, una mezcla entre la desesperación de Tena y el silencio forzado de Luna Phoebe, que seguía inmóvil, atrapada en ese cuerpo que no le respondía. El hombre dio un paso hacia atrás como si necesitara aire fresco para digerir lo que había oído, pero solo alca