96.
La fuerza tan grande con la que se sacudió la montaña no fue algo para nada normal. Todos los vampiros que estaban en el comedor se pusieron de pie, alertas. Yo apreté con fuerza los puños y suspiré, tratando de contener el miedo que me invadió. Sabía que aquello no era normal. Claro que no era normal. Todos lo sabíamos.
Pero entonces nos quedamos ahí, en silencio, esperando atentamente para ver qué sucedía. Luego se escuchó un extraño ruido, algo parecido a un silbido ligerito y agudo, pero lo