56.
Sirius tuvo la decencia de no preguntar nada, cosa que agradecí. Estaba sintiéndome terriblemente mal. Ni siquiera entendía por qué. Tal vez era porque mis sentimientos por Ismael no habían desaparecido, porque de una forma inconsciente, tal vez, yo había elegido el destino de casarme con Valentín por el golpe, por la pelea, por la impotencia de no saber lo que yo significaba en este mundo y todo lo que me estaba pasando, todo lo que me había pasado.
Pero entonces, cuando nos permitieron salir