194.
—¡No! —gritó Ismael, y se abalanzó para intentar salir de la cueva.
Pero yo lo abracé con fuerza, sosteniéndolo dentro del lugar.
—Espera —le dije—. No creo que sea el veneno de Mordor. El veneno no le hace nada a las demás especies del submundo, a pesar de que sea tan poderoso y tan fuerte.
—¿Acaso no estás viendo? —me preguntó con un poco de impaciencia—. Fue lo mismo que sucedió en Flagela. Cuando atravesaron el domo, estuvo muy rojo. Convirtió a los pocos humanos que pudo tocar en sus criat