193.
El sonido llegó lleno de estática, pero aún así fue bastante entendible cuando la voz de Mordor se alzó por sobre todos los demás.
—Sus líderes han caído —comenzó a decir.
Ismael se agachó, arrodillándose en el césped que cubría la entrada de la caverna, y apretó los ojos tratando de ver más allá. Yo intenté extender mi conciencia para intentar encontrar a alguien cerca, pero lo cierto es que tenía muy poca habilidad para eso. Ángel seguramente ya estaba demasiado lejos. Porque si hubiese logra