169.
No teníamos otra opción más que hacer lo que había que hacer. Abrimos la puerta y entonces salimos disparados detrás del hombre que llevaba a la cabra. Debíamos alcanzarlo antes de que hiciera algo con ella, desde que la lanzara a algún lugar peligroso donde pudieran lastimarla. Tuve miedo. El ataque de estrés que estaba teniendo el animal en ese momento... La última vez que había tenido un ataque de estrés, había eliminado la tormenta eterna de la mitad del valle. Eso no podría significar nada