Gregorio retrocedió un paso, como si la verdad le hubiese estallado en el pecho, desgarrando algo profundo, algo que no sabía que aún estaba roto.
Su cuerpo comenzó a temblar.
Primero fue un leve estremecimiento en sus manos. Luego, un temblor en las piernas.
Finalmente, todo su cuerpo se sacudió como si algo dentro de él se estuviera desmoronando, quebrando pedazo a pedazo.
Su respiración se volvió errática. Jadeaba, como si le faltara el aire. Como si el mundo, de repente, se hubiera vuelto ir