Las puertas del salón se abrieron con un chirrido solemne que pareció suspender el tiempo. El aire dentro del recinto esta cargado de una densidad fuerte, una mezcla de incienso antiguo, el aroma metálico de la sangre y el perfume caro de cientos de nobles que, en el fondo más de uno, me desea la muerte.
Valerius, apretó mi brazo con fuerza protectora. Ella ha insistido en acompañarme hasta el final de la alfombra negra, decorada con incrustaciones de obsidiana y vetas de rojo carmesí.
_No voy