El hedor a muerte y tierra removida cuelga en el aire del Bosque Prohibido, un aroma que a cualquier otro ser vivo le revolvería el estómago, pero que para mí, una híbrida que ha vivido al margen de las leyes de ambos mundos, es solo un recordatorio de la supervivencia. Los cuerpos de los diez vampiros, ahora desprovistos de vida, forman un círculo macabro alrededor de nosotras. La escena es, sin duda, un testimonio brutal de lo que sucede cuando alguien subestima a una mujer, sea cual sea el linaje al que pertenezca.Valerius, o "Muñeca", como he empezado a llamarla en mi mente, me mira con una mezcla de fascinación y temor que nunca habia visto antes, pero aún así es diferente. No hay juicio. Sus ojos, profundos y oscuros, no buscan faltas en mi naturaleza mestiza; simplemente ven a la mujer que acaba de salvarle la vida._Lamento informarte, vampirito, que esta híbrida se te adelantó y ya los mandé al otro mundo_. Repetí, manteniendo mi tono desafiante, aunque en el fondo, una pa
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