El peso de la corona nunca se ha sentido tan asfixiante como ahora. Las paredes de mi despacho, talladas en madera noble y adornadas con la historia de mis ancestros, parecen cerrarse sobre mí, convirtiéndose en una celda de mi propia fabricación. Los golpes del alma duelen más que cualquier laceración física, porque estos no cicatrizan; se pudren, infectando cada fibra de tu ser. Y yo, Alaric Vance, Rey Alfa de la manada Luna Creciente, he permitido que mi propia podredumbre se extienda hasta