—Bien, mi reina ve a tu habitación y prepárate para pasar una noche diferente. —Nikollò habló con suficiencia. Seguro de que esta vez ganaría. Aunque Alessandro estuvo a punto de caer en sus provocaciones, se contuvo.
Si algo caracterizaba a Nikollò, era su fanfarronería y su falsa convicción de creerse superior al resto de las personas. Mas, nada mejor para un narcisista que confrontarlo con hechos y no con palabras.
Alessandro respiró profundamente y se reclinó del espaldar de su asiento.