La brisa suave de Tenerife acariciaba la piel de Alina mientras caminaba por las calles tranquilas de la ciudad. La luz del sol apenas se filtraba entre las nubes, como si la naturaleza misma compartiera su tristeza. Sus pasos eran lentos, pero decididos. Con cada movimiento, sentía el peso de su vida anterior, la vida que había dejado atrás, pero también la esperanza que le traía el futuro, aunque estuviera envuelta en incertidumbre.
Boris caminaba a su lado, su sombra protectora. A pesar de q