Rodaron durante aproximadamente dos horas aproximadamente, alejándose cada vez más de la ciudad. Las luces de los edificios se fueron desvaneciendo hasta quedar atrás, y eran reemplazadas por la vasta oscuridad del camino, apenas interrumpida por la luz de los faros. Alina, adormilada por el efecto del analgésico que Viktor le había dado, se hundió ligeramente en el asiento. Entre sueños, veía fragmentos del paisaje a través de la ventana: carreteras solitarias, árboles meciéndose con el vient