MIENTRAS TANTO EN EL PASILLO...
Afuera, el aire estaba cargado de electricidad estática. Ginna se limpiaba el labio, mirando a Carter con los ojos inyectados en veneno.
—Bájala, Carter. Suéltala ahora mismo. Esta basura no merece que la cargues —ordenó Ginna con tono sibilino.
Carter, con una mueca de aburrimiento, soltó a Sofía. La joven se enderezó el vestido, temblando pero con la mirada fija en su enemiga.
Ginna se acercó a Sofía, invadiendo su espacio personal, y le susurró con una sonrisa