Victorio no dijo nada de inmediato.
Habían salido del hospital unos minutos antes, después de aquella escena incómoda y cargada de tensión entre Sofía y Carter, y ahora caminaban por el pasillo privado que conducía al estacionamiento. Aria notaba el cambio en él, no era furia abierta, era algo peor: ese silencio denso que solo Victorio tenía cuando algo no le gustaba en absoluto.
Ella respiró hondo y decidió romperlo.
—Mi amor… —dijo con suavidad, deteniéndose un segundo y tomándole la ma