La mansión vibraba con una energía contenida, como si cada lámpara, cada paso de los guardias, cada respiración de los sirvientes anunciara que algo irreversible estaba por suceder. Aria permanecía frente al espejo de cuerpo entero, aún con el estómago en un puño mientras María ajustaba los últimos detalles del vestido que Vittorio había ordenado para ella.
A pesar de todo, era hermosa.
Desgarradoramente hermosa.
Parecía una muñeca de cristal, frágil y perfecta, con piel de porcelana, cabell