Aria permaneció inmóvil varios segundos, respirando con dificultad, intentando recuperar el control de su cuerpo. Sus manos todavía temblaban sobre los jirones de tela. Sintió un hormigueo punzante en la mejilla donde la bofetada de Vittorio había dejado un fuego ardiente.
El silencio era tan pesado que parecía aplastar el aire… hasta que escuchó un murmullo afuera. Voces. Pasos. Movimientos apresurados.
La mansión entera estaba cambiando de ritmo.
Preparando la cena.
Preparando el compromiso.