El gran salón comedor estaba lleno de murmullos contenidos. Los largos ventanales dejaban entrar la luz tenue del atardecer, bañando las mesas dispuestas con manteles sobrios y copas que reflejaban la tensión acumulada durante la sesión del Consejo. Los alfas de todas las manadas presentes se reunían en pequeños grupos, compartiendo opiniones en voz baja, mientras la guardia del Consejo vigilaba cada rincón para evitar incidentes.
Adrián y Emili entraron acompañados de Leandro y Mateo. La luna