El salón del Consejo permanecía en un silencio sofocante. Solo el crepitar de las antorchas en los muros acompañaba los latidos acelerados de todos los presentes. Las últimas palabras del anciano consejero habían dejado un eco difícil de ignorar:
—Alfa Erick, de la manada Luna Nueva... ¿tiene algo que decir frente a estas acusaciones?
Hasta ese instante, Erick se había mantenido callado. No había mostrado emoción alguna durante los testimonios, ni siquiera un gesto de empatía hacia las vícti