El viaje había sido largo. La caravana de vehículos avanzó por carreteras interminables, serpenteando entre montañas, llanuras y bosques espesos. Durante el trayecto, hicieron paradas necesarias: una estación de combustible donde los guerreros se turnaron para vigilar mientras los demás descansaban; una posada en la que pasaron la noche, acomodándose como pudieron en habitaciones estrechas y compartidas; y varios descansos breves en el camino, donde estiraban las piernas y comían algo rápido an