La celebración comenzó apenas terminó el último aullido.
El valle entero quedó iluminado por antorchas y luces cálidas. Mesas repletas, música, danzas, lobos transformándose para correr un rato y volver a bailar.
Viktor no se separó de Diana ni un solo segundo.
Muchos lobos se acercaron a saludarlos, a felicitarlos, a entregar obsequios de sus manadas. Luna Creciente estaba eufórica; Estrella Plateada los miraba con orgullo. Los clanes aliados hiciero