Narrador.
El conde del sur siempre había sido un hombre de ambiciones simples: poder, oro y reconocimiento.
Su hija Ana era la llave para todo eso. Bonita, dócil y enamorada de un idiota de apellido noble, pero sin poder real. Un soldado más con aspiraciones de grandeza.
Eros le había ofrecido algo que ningún hombre sensato rechazaría: el trono, a través de su hija.
Solo debía romper aquel compromiso. Y sabía cómo hacerlo.
Esa mañana fue al pueblo.
Pidió una habitación en una taberna vieja y pi