Narrador.
El palacio de Zafir nunca había brillado tanto. Los corredores estaban cubiertos de flores, las columnas adornadas con cintas doradas, y cada rincón olía a incienso y vino caro. Afuera, una multitud de nobles aguardaba para ver a la futura emperatriz: Alexandra Lysmar, hija del duque más poderoso del continente.
Dentro del salón principal, los músicos afinaban sus instrumentos. Las lámparas de cristal reflejaban la luz sobre los trajes de los invitados. Todo era lujo, protocolo y apar