Quince días. Han pasado quince malditos días desde que vi a Amber desmoronarse en los brazos de Andrés Black. Quince días en los que el silencio de la mansión Fox se ha vuelto una tortura física. Isabella camina por los pasillos con su elegancia de porcelana, actuando como si el mundo estuviera en orden, mientras yo me hundo en un océano de whisky y dudas.
Amber debe tener ya tres meses de embarazo. Tres meses de una vida que yo juré que no era mía. "¿Por qué me engañó?", me preguntaba cada noc