El aire en la sala de juntas de la corporación Black se sentía como una zona de guerra recién pacificada. Me ajusté el nudo de la corbata, sintiendo el peso de las ojeras que el maquillaje no lograba ocultar del todo. Isabella se había quedado en la mansión, quejándose de un dolor de cabeza que yo sabía que era puro teatro para llamar mi atención, pero mi mente estaba a kilómetros de distancia.
Noah y Dominic caminaban a mi lado mientras entrábamos al recinto. Por primera vez en días, el hielo