El espejo de la habitación del motel me devolvía una imagen que apenas reconocía. Mis ojos, antes hundidos por las lágrimas de una noche de lluvia y humillación, ahora estaban delineados con una precisión gélida. Me apliqué un labial rojo intenso, el tipo de color que Tyler siempre decía que me hacía ver "demasiado desafiante". Quizás por eso lo elegí hoy.
Durante años, permití que los hombres definieran quién era yo. En mi primer matrimonio con James Moon, caí en una depresión tan profunda que