Mikkel y los demás salieron a toda velocidad hacia las cabañas, la del extremo era la afectada. El techo se había derrumbado en la entrada y la parte delantera, madera y tejas bloqueaban la salida y las ventanas, la parte de arriba de la pared también se había derrumbado, A través del hueco que quedaba se veía el interior y se oían gritos desesperados.
—¡Mierda! —dijo Arthur, que llegó detrás de Mikkel.
Mikkel intentó avanzar, pero uno de los ingenieros lo agarró del brazo para detenerlo.
—¡No