—Sal de mi vista —dijo con voz helada—. No vuelvas a la mansión. No vuelvas a acercarte a Lía. No vuelvas a acercarte a mí. Te devolví la mansión y el dinero porque creí que eras mi madre. Ahora veo que solo eres una cobarde que prefiere salvar su culo antes que proteger a su hijo.
Sigrid sollozó.
—Mikkel… por favor…
—Fuera.
Ella salió tambaleándose, escoltada por un agente.
Mikkel se giró hacia Astrid.
—Y tú… reza para que no salgas nunca de esa celda. Porque si algún día lo haces… te encontra