Mikkel mantenía la mirada fija en Lía, mientras ella permanecía callada, después de unos minutos que a Mikkel le parecieron eternos, lanzó un suspiro profundo.
—Estoy de acuerdo contigo, ese niño no tiene la culpa de la madre que le ha tocado, además, sabes que el médico dijo que tal vez no pueda embarazarme debido al tratamiento.
—¿Estás segura? Piensalo bien, yo aceptaré lo que decidas.
—Está decidido, desde ahora tenemos un hijo —dijo sonriendo.
Mikkel sonrió y se acercó a besarla.
—Hablaré