65. Traición de sangre y deseo.
La traición se desliza como un filo invisible, silencioso y letal, cortando profundo donde menos lo espero: en alguien a quien he marcado con mi fuego, alguien a quien he entregado parte de mi poder y mi alma, sellando con placer y sumisión un vínculo que creí indestructible. El traidor surge de las sombras de mi santuario como un ladrón de memorias, como un espectro que arrastra consigo todo lo que creí seguro, quebrando los cimientos que construí con paciencia, con dominio, con la certeza de