608. La cercanía lo intensifica.
La noche no vuelve a ser noche.
Se convierte en espera.
Los aldeanos recogen a sus hijos, apagan algunas hogueras, pero nadie duerme. El bosque permanece demasiado atento. Yo también.
La herida de mi brazo ya está cerrando. La sangre seca se tensa sobre la piel nueva. No me duele. Me recuerda.
Kael da órdenes en voz baja a los suyos. Refuerzan perímetros, establecen relevos, marcan rutas de evacuación hacia la fortaleza. No improvisa. No reacciona por impulso. Está preparando una guerra larga.