647. Lo que sí quiero decir.
No tarda en volver.
Pero esta vez… no se siente ajeno.
Ese es el cambio.
No llega como algo que detecto de inmediato. No hay alerta clara, no hay esa fricción inicial que me permitía frenarlo antes de que tomara forma.
Esta vez… se alinea conmigo.
Y eso es lo que lo vuelve más peligroso.
Estoy de pie, sin moverme demasiado. El bosque sigue respirando alrededor, Kael a mi lado, Riven un poco más atrás, atento, incómodo, pero en silencio.
Todo parece estable.
Hasta que deja de serlo.
No por fuera