607. Esta es tierra protegida.
Los aullidos no pertenecen a ningún territorio que reconozca.
No llevan la cadencia de nuestra manada. No vibran con el sello de Kael. Son más ásperos. Más largos. Como si algo los tensara desde dentro.
Me incorporo del todo, aunque mis rodillas todavía sienten el impacto del cruce.
Kael ya está de pie frente a mí, el cuerpo ligeramente adelantado, la postura inequívoca de alfa preparado para responder. Su energía no es dorada ni fragmentada. Es pura. Terrenal. Letal.
—No son dispersos —dice, a