648. La tentación que sangra.
No hay aviso.
No esta vez.
Ni ajuste interno. Ni presión sutil. Ni esa construcción lenta que ya aprendí a detectar.
Esto irrumpe.
Violento.
Real.
El bosque se quiebra en un solo instante.
Un sonido seco—demasiado cercano—parte la noche, y antes de que pueda reaccionar, algo atraviesa el aire entre los árboles.
Kael me empuja.
No lo veo venir.
Solo siento el impacto del movimiento, su cuerpo contra el mío, el cambio brusco en el equilibrio… y luego sangre.
El olor llega primero.
Metálico. Cálid