501. La arquitectura de lo irreversible.
El aislamiento no es silencio absoluto, sino una curvatura del sonido, una forma distinta de escuchar cómo el mundo continúa sin pedirme permiso, y mientras permanezco en esta cámara que pretende ser neutra pero vibra todavía con residuos de decisiones antiguas, percibo con claridad cómo la resonancia que dejé atrás no se ha disipado, al contrario, se ha filtrado en los intersticios, en los gestos mínimos, en la manera en que ciertos nombres ya no se pronuncian con la misma seguridad.
No estoy