313. Aquello que despierta en el fuego.
Nunca entendí el silencio hasta esa noche.
Siempre pensé que el silencio era ausencia, un hueco, un vacío. Pero no. El silencio verdadero es una presencia densa, una mano invisible que se posa en la nuca y te obliga a escuchar incluso aquello que no quieres oír. Y cuando el fuego comenzó a erguirse frente a mí… comprendí que el silencio también podía quemar.
El templo derruido respiraba conmigo, exhalando cenizas cada vez que el viento rozaba sus muros quebrados. Habíamos encendido la hoguera p