145. La caída del velo.
La noche pesa sobre el palacio como un telón de terciopelo oscuro, cada sombra parece respirar con un pulso propio, cada rincón es un secreto que se esconde de mí o que espera a ser revelado en el momento exacto en que mi piel se abra al contacto con otra piel; camino entre columnas iluminadas por antorchas altas, el mármol refleja mi silueta con destellos carmesí, y sé que todos me observan, incluso aquellos que fingen indiferencia, incluso los labios que sonríen al brindarme vino, incluso las