591. Levanto la mirada hacia él.
El temblor no desaparece cuando el fuego baja de intensidad; se transforma en algo más profundo, más peligroso, como una brasa enterrada bajo la piel que sigue ardiendo incluso cuando el exterior parece en calma, y mientras recupero el aliento y siento sus miradas todavía clavadas en mí, entiendo que lo que acabamos de desatar no fue solo deseo, fue una línea cruzada.
No somos los mismos que hace una hora.
Kael sigue cerca, su pecho sube y baja con respiraciones densas, los ojos aún encendidos,