Cap. 78 Lo destruyo. Incluyendo al ladrón.
Cap. 78 Lo destruyo. Incluyendo al ladrón.
El pánico, genuino y helado, se apoderó de Celeste. Sus ojos, muy abiertos, se desplazaron entre Isabella, una estatua de ira contenida, y Lucius. Pero en él no encontró el refugio que siempre había explotado. Él miraba la escena con una distancia abismal, como si fuera un espectador de un drama ajeno, como si los lazos que ella creía indestructibles se hubieran evaporado.
Entonces, Lucius dejó caer la bomba, con una naturalidad que fue más brutal que