Cap. 7 Lucius, ¿estás seguro de que la niña es tuya?
Con una meticulosidad desesperada, Alba investigó la habitación. Recorrió cada rincón con la mirada, y no tardó en encontrarlas: las pequeñas lentes casi imperceptibles de las cámaras ocultas en los rincones del techo y tras unos cuadros. La estaba vigilando.
Cada uno de sus movimientos. Una ira fría se apoderó de ella. ¿Realmente cree que puede contenerme como a un animal en un zoológico?
Necesitaba distraerse, hacer algo, cualquier cosa. Abrió los enormes armarios empotrados con fuerza, y lo